29 de septiembre de 2017

VÁYASE, PRESI (CARTA DE UN CIUDADANO AL EMPERADOR)



Estimado señor Presi: Contrariado, lleno de pesar y con todo respeto, me permito dirigirme a usted como ciudadano cualquiera para preguntarle ¿Qué putas está haciendo? Yo sé que el poder es almíbar y genera dependencia, pero es desaconsejable que los políticos tengan cualquier adicción porque la historia es una vieja perra resentida que termina por cobrarle todo a uno y usted, gran Cacique, está rifándose la oportunidad de ser el personaje histórico más importante de nuestra triste existencia. ¿Y todo por qué? Por una calentura del ego, por una futil erección de la glándula ambiciosa, por una pasajera excitación en el músculo de la prepotencia. Ya cumplió, Presi, descanse un cacho, le va sentar bien a usted y a nosotros también porque verá, jefazo, los presidentes son como los pescados, después de un tiempo empiezan a apestar y usted está en nuestra sopa hace 10 años. No joda pues, Presi, variemos el menú.

Finalmente, pienselo con calma, usted puede seguir metiendo el dedo a la torta porque si su partido se presenta a las lides electorales con otro candidato tiene muchas oportunidades de ganar. La oposición es un camión lleno de payasos, Presi, no tiene unidad, no tiene proyecto, no tiene horizonte, no tiene discurso, no tiene ni siquiera los huevos en el lugar que corresponde, mein andino Fuhrer, votar por ellos sería como tener que elegir entre Arjona y Maluma. En cambio, si usted logra domar su ímpetu de adolescente que espera su turno en casa de citas, puede reorganizar sus cuadros entre sus allegados y proponer un renovado liderazgo. Debe haber alguien potable entre los suyos. Lo mejor de todo, sin embargo, es que el deporte favorito de su entorno, consiste en saber adularlo y amarrarle los guatos o sea que, como quien dice, aunque usted ya no tenga la banda presidencial, va seguir tomando el toro por las astas. Sería una movida astuta, milord, o ¿Acaso nunca vio Game of Thrones? Piense como un Lannister, su gracia, y no se haga ahí a la Khalisi. 

Claro, su alteza, porque lo que está en juego acá no es su perpetuación en el poder sino su memoria perpetua. Usted ya hizo historia, maese, cualquier persona que pueda tomar un helado sin estrellárselo en la frente, sabe que usted logró más que nadie como indígena, como dirigente, como político y como gobernante. Si ahora usted, por mero escozor de testículos, decide desoir la voluntad ciudadana y democrática, manipular las instancias legales, forzar con triquiñuelas la Constitución y hacer berrinche como lloq'alla con gusanera, el pueblo se va emputar, la democracia le va cobrar facturas, la lógica lo negará tres veces, la decencia lo desheredará y la historia -vieja perra resentida, ella- lo condenará al olvido. No será más que otro de esos dictadorcillos típicos de las repúblicas bananas que tanto abundan en la flaca América Latina. No. No joda Presi. Respire profundo, deje en orden sus cosas, tómese un k'aj, vístase y váyase. Descanse un tiempito por ahí, aún es joven, y vuelva luego con dignidad, con la frente en alto y sin el oscuro manto de verguenza que provoca la maldita arrechera de poder. Es mejor que en su epitafio diga aquí yace el hombre que supo descansar a que en su tumba esté grabada la inocua e intrascendente frase: requiescat in pace, así, a secas. 

16 de septiembre de 2017

SERENATA A COCHABAMBA



¿Qué pudo salir mal ayer en la Serenata que llevó al público a abuchear de la manera más cobarde a los músicos de la Orquesta Filarmónica? ¿Cuál fue el error primero, la prístina equivocación? ¿Fue culpa de los músicos, de los organizadores o del público?
La primera falla de cálculo fue el asumir la calidad estética de la gente. Basta con escuchar la música que se toca en las radios, la que se escucha en los micros, la que revienta en los autos, la que inunda los boliches y las discotecas para darse cuenta que tenemos el gusto en el culo. Atrofiados por el simplismo, condicionados por el mecánico reflejo de bailar, cursis en las letras, repetitivos y furibundamente incompetentes, los grupos y artistas que le gustan al cochalo son la mierda más baja en cuanto a calidad se refiere. Esta Ciudad del orto, solo responde al reguetón, al folklore y a Arjona.
La segunda metida de pata, fue asumir la educación del cochala. ¿No salen a las calles, no toman el trufi, no hacen fila en el banco? Cualquier aturdido que tenga los dos ojos y el olfato sanos, se da cuenta que el cochalo es cochino, no espera su turno, es egoista, sólo piensa en él, no le importa la calidad sino la cantidad, se adueña de lo público, es autoritario, no hace nada si no hay recompensa, es como individuo un cobarde y sólo actúa gallito en t'ojpa, en caterva, es superficial, acomplejado y el libro le da urticaria, cree que Beethoven es un perro de Hollywood.
La tercera cagada viene de la falta de socialización del evento. No se advirtió claramente de qué se trataba. Se podían haber fijado con precisión horarios y estilos musicales para que la gente escoja qué quiere ir a ver y así, el bastardo que quiere perrear se vaya a masturbar a la esquina hasta que llegue su grupo de inmundos babosos y así no le joda la onda al boludo que quiere levitar con Wagner.

La verdad que, teóricamente hablando, la iniciativa de esa serenata estuvo bien. Muy buena cosa, en serio, pero demasiado inocente y ridículamente soñadora pues, si algo nos ha enseñado la vida con creces es que nunca, jamás de los jamases, hay que darle un diamante al puerco.

11 de septiembre de 2017

EL SANTO COCHALO



Canonizado por Alejandro VII, forma parte del sanctorum católico el buen Ramón Nonato. Le decían "no nacido" pues su madre habia muerto antes de darle a luz y una cesárea lo trajo al mundo para cumplir la tarea de dios. Perteneció a la Orden de los Mercedarios, quienes tenían entre sus votos (y oficios), allá por 1200, rescatar a los cristianos del cautiverio de los moros. Cuando cierta vez la orden se quedó sin dinero para el rescate, San Ramón Nonato se ofeció él mismo a cambio de otro cristiano. Los moros aceptaron pero se arrepintieron después, porque el man era un p'ajpaku incansable y no paraba de predicar la palabra de dios, entonces los moros lo torturaron y... nada, siguió el blablabla, así que -emputados con ese primitivo antecedente de lo que hoy podría ser un Testigo de Jeohvá- los moros perforaron los labios de San Ramón con hierros candentes y le pusieron un candado para que de una puta vez se calle. Así es representada con frecuencia la imagen de tan elocuente santo. Con un candado en la boca.

San Ramón es santo patrono de las embarazadas y los niños recién nacidos. Tiene sus propias fiestas y devotos por todo lado, pero también es el santo de "...los que son injuriados injustamente", los calumniados. Este es el superpoder que más les gusta a los cochabambinos devotos de San Ramón Nonato, es decir su capacidad divina para evitar que los calumnien. En la Catedral de la Llajta, tiene su propio lugarcito, a un costado del Altar Mayor, ahí se lo ve todo seriecito, con candado en la boca y mano levantada esperando a sus fieles. Ellos llegan a implorarle sus favores, le piden el silencio de los otros y a cambio le regalan un primoroso candadito con listón rojo que se lo cuelgan del brazo levantado. Para el fin de semana, el brazo del santo se rompe por el peso de los candaditos de los injuriados.

Los devotos del Nonato llevan con ellos prqueños pedazos de papel cuadriculado del cuaderno de sus wawachas y escriben en ellos los favores que esperan recibir: "Por favor San Ramoncito, haz que Fulano de Tal se calle porque me puedo quedar sin trabajo" "San Ramón te elevo una oración para que hagas que Mengana no cuente nada de lo que vio" "San Ramón Nonato te pido que el Sutano no siga hablando y me deje en paz". Luego, insertan el papelito en la base de la imagen, le ponen el candadito al brazo que ya tiene múltiples fracturas y desaparecen. ¿Que cómo lo se? Pues ¿A que mierdas creen que voy a las iglesias, putos? ¿A rezar? Cochabamba, encontró en San Ramón Nonato al santo patrono más efectivo contra la más nociva de nuestras costumbres: El chisme.

Los devotos de Don Ramón, son un conglomerado multicolor y multisexual de secretarias que garchan con sus jefes, ladronzuelos de las oficinas públicas, esposos y esposas infieles, figuras públicas sometidas a la mirada general, miembros de organizaciones gremiales, funcionarios públicos en particular, docentes de las universidades, gestores culturales y artistas todos. En todo lado se cuecen habas y en todo lado el chisme es el deporte favorito de este pueblo. No hay una sola institución ni un solo gremio que no active su vida ordinaria en torno al chisme. San Ramón Nonato, en Cochabamba, de lejos es el santo que más trabajo tiene.

El precio de ser un enorme prostíbulo disfrazado de ciudad es que el chisme ha sustituido a todo lo demás. Sales a chupar... Chismes. Estás en el trufi... Chismes. Esperas tu turno en el seguro... Chismes. Que esto se de a tu alrededor y en espacios informales vaya y pase pero el chismerío forma parte de todas la actividades. Los artistas nunca hablan de arte sino de chismes, los periódicos son un conjunto de chismes mal redactados, los informativos tienen presentadores que confunden la televisión con la peluquería, en las oficinas se trabaja si es que no hay ningún chisme candente. En mi Facultad en la UMSS, la Dirección Académica crea un grupo de WhatsApp para información y debate académico y los coleguitas lo usan para chismear sobre quien no borró la pizarra o sobre cualquier otra paja de autoayuda. Obvio que uno tiene el impulso de ir ese rato a la Catedral y rezarle al santo: "San Ramón, San Ramón, silencia a ese hijo de puta y que se vuelva maricón".

La miseria del chisme genera otro vicio, otra deformación conceptual. El sentido crítico se banaliza y se confunden cosas. Cuántas veces me ha pasado que publiqué una crítica a algún artista o institución y en vez de responder con argumentos, hablan de mi que si soy ateo o que si soy misógino o que si en la U hacía misas negras y me comía niños. La Alcaldía, por ejemplo, tiene contratado a un "Community Manager" que se encarga de defender al sonrisas a plan de chismes sobre sus detractores. Toda una puta, el hombre, y encima apellida como un orgasmo a medias. Seguro los ediles y sus lloq'allas chismosos van por turnos a rezarle a San Ramón: "San Ramón Nonato, que el Basura se tropiece y se muera en el acto".

Bueno pues, por suerte, me cago en San Ramón y todos los santos.


7 de septiembre de 2017

EL DESFILE Y LA WILSTER



Voy a ser tajante y elocuente en apoyar la decisión del Gobernador Canelas de adelantar el desfile cívico un día, en función de que éste no interfiera en el desarrollo del importante partido que le toca jugar a la Wilster el día de la Llajta. No porque sea muy wilstermanista que se diga, para mi ser hincha del rojo es una herencia y una tradición pero nunca una consigna de vida. Tampoco porque me guste mucho el fútbol, al menos el de la liga nashonal, la mayor parte del año me cago en ella. Así que mi expectativa ante el partido dependerá de que no haya nada mejor que hacer. Lo que sí soy es un enemigo de los desfiles cívicos. La patraña patriotera más estúpida que se le pudo ocurrir al ser humano. Veamos:

1.-) Entiendo que algunos subnormales crean que un valor importante en la vida sea "amar a la patria" o "amar a la tierra que le vio nacer", pero ¿No son mejores formas de amarlas el trabajo, la conciencia ciudadana de civilidad, la defensa de tus derechos, la crítica a la arbitrariedad del poder?

2.-) ¿Poniéndote corbata y paseando tu culo ocioso por las calles mientras otros ociosos se sientan en su culo para aplaudir y gritar es civismo? ¿En serio así demostramos nuestro patriotismo y nuestro compromiso con el engrandecimiento de nuestro pueblo? ¿De verdad me están diciendo que somos mejores ciudadanos por hacer una caminata pelotuda y por rendirle honores a un trapo y a unos héroes inventados?

3.-) Salvo alguno que otro inmundo anacrónico al que le inyectaron por el orto en el cuartel o en el colegio el "espíritu cívico", el 90% de los desfiladores lo hace o porque le gusta exhibirse en público y el desfile es la única oportunidad que tienen de ser aplaudidos o porque le van a descontar en su trabajo y no está para regalar plata a ningún jefe malparido.

4.-) La gente que va a ver el desfile, no mamen, lo hace con puro y puto sentido de diversión y entretenimiento. Por salir de su casa, por hacer pasear a la abuela y a los críos, por no tener que aguantar la cara de sus maridos, etc. Todo sea pretexto para ir, con mi sanguich, con mi refresco, a ensuciar un poco la Ciudad y ver como el tío o el padrino hacen el ridículo marchando como autómatas y mostrando su servilismo y adoración al poder y sus mitos.

5.-) Como toda fiesta pública, los desfiles cívicos son buen escenario para que los comerciantes se adueñen de la Ciudad y los funcionarios municipales o ramas afines se hagan su agosto con el tráfico de permisos, la extorsión y el soborno. Porque como casi todas estas mierdas, queridos ciudadanos, los desfiles son un negocio.

Por lo tanto, habiendo sido demostrada la inutilidad cívica de los desfiles, habiendo sido probada la tesis de que el "civismo" no es cuestión de un día al año sino de una conciencia y actitud de vida, habiendo caído en cuenta que estas expresiones patrioteras no son más que la prueba fehaciente de nuestra hipocresía y triste distorsión de nuestros valores, en realidad da exactamente lo mismo que el defile sea el 14, el 13 o el 38 de septiembre o de julio. Total, la mierda esa no sirve para nada. Por tanto, los desfiladores se pueden ir a la concha de la lora porque acá, lo que importa, es la Wilster, carajo. Eso es civismo.

6 de septiembre de 2017

PORNO Y WHATSAPP




Una persona con valores elevados y exigencias culturales profundas, jamás sucumbiría al hábito de ver películas  pornográficas en virtud de varios argumentos, a saber: a) Esos filmes tienen una pésima estructura narrativa aristotélica b) La calidad actoral es mediocre, sobreactuada y propensa a los clichés c) La música y los recursos sonoros son reiterativos y saturan de tal manera que generan distracción desviando la atención del espectador d) Las escenas dramáticas se reiteran insistentemente provocando que, a lo largo del film, la consecuente práctica onanista del espectador se vuelva agónica y cansadora. Pero el WhatsApp revolucionó estas falencias.

Debido a su carácter de inmediatez y a sus características tecnológicas, el porno en WhatsApp, se volvió una práctica con muchas ventajas, primero porque simplifica su consumo al uso del teléfono y, segundo, el tiempo de duración de los videos es tan corto que sólo podemos asistir a las escenas "claves", aquellas relevantes de verdad que duran exactamente el tiempo que precisas como para sacudirte exitosamente la nutria. Los expertos en mercadeo llaman a ésto el efecto: "Un video, una paja", ahorrándote así las molestias, aburrimiento y desgaste físico que supone ver una película completa.

Sin embargo, al mismo tiempo, se suceden daños colaterales. Por ejemplo el hecho de que te lleguen videos porno en situaciones riesgosas como en una reunión de trabajo, en clases, cuando estas con tu familia, en la iglesia, etc. Poco propensos a la cordura y la abstinencia, los consumidores de porno raras veces tienen el hábito de la continencia lo que ocasionará que este material sea visto en cualquier parte provocando serios contratiempos. Desde erecciones espontáneas no recomendables hasta manifestaciones inapropiadas de afecto con secretarias, transeuntes, compañeras casuales de asiento en el transporte público y hasta con la suegra.

Empero, la más dañina de las consecuencias en consumir porno por WhatsApp, es que estés a merced de degenerados y antisociales que te mandan material degradante como la zoofilia, la cropofilia y la gerontofilia, y en casos graves incluso te mandan porno light, inocuo y cartucho. ¡Una verdadera pérdida de tiempo! Además están los materiales virales decepcionantes y molestos como cuando esperas ver una buena cogida y te aparece el temido y siempre espeluznante "Negro de WhatsApp", o la voz de la mina esa que grita como si el Negro se la estuviera garchando y tu en plena reunión de directorio.

Como sea, es recomendable adquirir nuevos hábitos en el uso del WhatsApp a fin de minimizar al máximo estos riesgos y disfrutar de un consumo saludable de porno. Acá algunas recomendaciones:

1.- MARCA A TUS CONTACTOS QUE TE MANDAN PORNO CON REGULARIDAD: Es recomendable que al lado del nombre de tu contacto afecto al porno, pongas una inicial o marca que te advierta que al recibir un mensaje de él, hay muchas probabilidades de que te esté enviando una felación, alguna penetración anal o al menos una teta. Utiliza códigos simples como MS (Maniático Sexual), PE (Puerco Enfermo) o MMA (Mi Mejor Amigo)

2.- ELIGE A LOS MIEMBROS DE TUS GRUPOS DE WHATSAPP DE ACUERDO AL NIVEL DE PORNO QUE ENVIAN. Es desaconsejable juntar en un mismo grupo a cultores de Hard Porno con Porno Light pues suele ser decepcionante que, después de que alguien mandó un cunilingue de seis minutos, otro pelotudo envie una mina en bikini bailando Despacito. Así, crea grupos en los que se concentren amigos afines a prácticas sexuales concretas y de esa manera tus grupos tendrán nombres claros como: Masturbaciones con Vegetales, Lesbianas Metaleras, Menage à Trois, etc.

3.- PONLE A TUS GRUPOS PORNO UN SONIDO DE NOTIFICACIÓN ESPECIAL: Para evitar ser sorprendido, es importante que los sonidos de notificación de tus grupos porno, se distingan del resto de los grupos para así tener plena certeza de que te llegó un material xxx y por tanto estés prevenido antes de abrirlo o, también, te sirva como para que vayas calentando la marmota. Estos sonidos deben poder además ser explícitos, yo recomiendo usar canciones como "You Can Leave Your Hat On" de Joe Cocker.

Bueno amigos, eso es todo por hoy y hasta la siguiente semana que estaremos dialogando sobre el controvertido tema de la inserción de roedores en el ano.

4 de septiembre de 2017

¿POR QUÉ ES UNA MIERDA EL DÍA DEL PEATÓN?



Las condiciones que llevaron a que el día del peatón se convierta en el día del pelotón, son muchas y atribuibles tanto a las autoridades como a los gremios y, claro, a los propios ciudadanos. Cada año que pasa, estos días dedicados -en teoría- a mejorar los niveles aberrantes de contaminación, la bulla y el desorden propios de la urbe desorganizada, los grados de stress a los que está sometido el ciudadano por el caos y el inmundo ritmo de vida urbana, no están haciendo más que repetir la misma lógica de los días ordinarios, convirtiendo la ciudad cada día del peatón en un asqueroso mercado y un escenario para la incivilidad. Cualquier perejil que tenga la mala idea de salir esos días con sus wawachas o con otro gil o solo como un perro, se va enfrentar -irremediablemente- a las siguientes constataciones:

1.- NO HAY AUTOS PERO IGUAL HAY BULLA: Por todos los putos lados, los pendejos de la Alcaldía, las casas comunales, las tiendas y negocios, los boliches y hasta los dueños de casa, le meten amplificación y música en vivo a todo chancho, a cuál más fuerte y, por supuesto, se da la competencia de saber cuál de esos hijos de puta toca o pone la música más fea y cretina. Desde Arjona hasta caporal. Salir de tu casa esos malditos días es exponerte a una contaminación del ruido más nociva y vomitante que la del humo y los gases.

2.- EL COCHABAMBINO ES UN CERDO: Como esta actividad ha sido planificada no para la familia sino para los comerciantes, toda la ciudad está atiborrada de mercaderes ambulantes, puestos de comida, hippies y demás bastardos a quienes el voraz cochabambino acude con insana vehemencia y luego va dejando a su paso un mar de basura, sobras, envoltorios, bolsitas y profilácticos varios, amén de botellas y otros desperdicios. Los putos peatones, son unos puercos que así como botan sus mierdas de las ventanas de trufis y colectivos, igualito lo hacen mientras caminan o montan bici.

3.- LOS CICLISTAS SON PEORES QUE LOS TRANSPORTISTAS: Ya sea el padre de familia que instruye a su engendro en el triciclo, el lloq'alla graniento y púber que hace carreritas con sus iguales, el deportista que sale a presumir de su nueva bici o el incauto que quiso pedalear un rato a ver si le baja el colesterol, cada cual se cree dueño de las aceras y las vias y te atropella, te cruza, te choca, te insulta o te interrumpe el paso sin contemplación ni remordimiento. No hay ley, no hay educación vial, no hay cortesía. Cuando uno vive en una Ciudad en la que los ciudadanos están acostumbrados a hacer lo que les da la puta gana, un día del peatón supone sólamente cambiar el concepto de transportista de mierda por el de ciclista cabrón.

4.- LAS AUTORIDADES NO TIENEN PROSTITUTA IDEA DE LO QUE QUIEREN ESTE DIA:  Desde que el bobalicón del Bombón se subió a un biciclo por primera vez y salió a las callecitas a pedalear como una miss de provincia, todos sus sucesores, dirigentes cívicos, autoridades departamentales y hasta el Emperador creen que es muy cool y tiene mucho rédito político huevear un domingo en bicicleta sonriendo como opas y arruinando la paz del día con sus caravanas, sus bandas, su ejército de lameculos y sus escoltas motorizadas. Si alguna vez el día del peatón tuvo la intención de ser un día destinado a la descontaminación y la tranquilidad, hoy no es más que otro pomposo show para que las vedettes políticas se suban a la barra y hagan el Pool Dance que tanto les gusta para beneplácito de las masas. Panis et circensis, diría Juvenal.

5.- SIN EDUCACIÓN NO HAY NI MIERDA: La gestión municipal, las políticas ambientales, el desarrollo de los pueblos no son un conjunto de buenas intenciones ni de ideas "brillantes" que se repitan ad infinitum. Todo eso es una mierda si no están acompañadas de políticas educativas, de campañas de concientización, de actividades de aprendizaje. Mientras el pueblo siga siendo maleducado, bruto y cochino, ningún día del peatón va lograr la maldita cosa, putos. Entons, en vez de gastar plata en conciertos asquerosos, en vez de hacerse ricos vendiendo permisos a comerciantes, en vez de onanizarse con su propia imagen montada en bici, los políticos, las autoridades y los funcionarios, desarrollen políticas que enseñen a los ciudadanos a disfrutar un domingo sin autos, sin bulla, sin stress y educadamente, cabrones, educadamente.

26 de julio de 2017

EL RELOJ DE CALA CALA Y EL ICONO DE LA ESTUPIDEZ



De principio, amados lectores, debo advertirles que voy hablar mal de los cochabambinos en este artículo así que, si vuestro primer impulso al terminar de leerlo es mentarme la madre, siéntanse libres de hacerlo, insultadme y maldecidme, que yo os ofrezco mi muro para ello como cristiano que ofrece la otra mejilla. Mas si vuestros deseos son los de debatir y discutir ideas, pues tanto mejor. Presto y feliz intercambiaré con vosotros frescos pensamientos y risueñas ironías. Ahora que si, por el contrario, vuestros anhelos responden a denunciarme al facebook e intentar bloquear mi cuenta, entonces meteos vuestro índice en el culo pues no seriais más que unos analfabetos comemierda que incapaces de dialogar o insultar respondeis al primario instinto de ser imbéciles, por tanto desde ya, permitidme mandaros a la mierda.

Dicho esto, vamos al punto. La Alcaldía de Cochabamba está destrozando la Plazuela de Cala Cala para construir ahí un reloj gigante rodeado de flores. El Secretario de Planificación de dicho ente, otro ente, dijo que quieren que esa verga se convierta en "ícono" de la Región. Seamos ingenuos y asumamos que el susodicho es bachiller y sabe el significado de la palabra ícono y por tanto entiende que ésta significa "imagen" y que el uso corriente de tal vocablo hizo que ahora se lo utilice para hacer referencia a una imágen o símbolo que identifique a un grupo de personas, un equipo, una cultura o una ciudad, por ejemplo.

A Cochabamba la representa el choclo, el chicharrón, alguna vez -antes de que los cochabambinos de mierda lo pusieran al borde de la extinción- el molle, alguna otra vez -antes de que los cochabambinos de mierda las reemplazaran por cemento- las jardineras floridas, el clima (en pretérito porque ahora es una pija) el Tunari (cuando se lo puede ver y no te tapa el smog), etc. La verdad es que Cochabamba tuvo muchos íconos pero en mi prostituta vida escuché que podría ser un ícono cochala un pelotudo reloj. ¿Los de la Alcaldía creen que están en Suiza? ¿Tan al pedo andan?

No deja de ser irónico y hasta exquisito que los ediles quieran imponer el ícono del reloj en una población que no llega puntual ni a sus propios entierros y que además se especializa en comer a deshoras. En Cochabamba todo empieza tarde y todo termina temprano, desde la actividad cotidiana de los funcionarios públicos hasta los conciertos de mierda que se organizan en los putos teatros. A Cochabamba ha llegado tarde la electricidad, las revoluciones, el pensamiento moderno, el automovil y la estúpida fiebre del edificio y el pavimento. Y es por eso que siempre hemos sido felices. O mas felices. Hasta ahora, claro. Entonces ¿Qué mierda de icónico puede tener un anodino, mecánico, inservible y pajero reloj en nuestra Llajta? ¿A quién pancracio le va despertar su epíritu regional y su orgullo paisano un abúlico reloj símbolo de la mecanización y el automatismo? En realidad no hay nada más contradictorio al espíritu cochala que un pelotudo reloj.

Pero ya, supongamos que este impase linguístico fue un desliz fruto de la educación truncada de un mamerto y que la Alcaldía de verdad y de todo corazón (y no de puro brutos) quiere hacer un monumento bonito que a la larga represente el orgullo de ser cochalito ch'unku ch'unkituy. ¿No habia otra cosa? Pensemos: Un tiempo fue icono el sombrero de chola, gran ícono pues representaba a la mujer mestiza valerosa y siempre pujante de este valle. Otro tiempo fue el monumento a las Heroínas de la Coronilla, hermosa escultura con altísimo valor de memoria histórica que el tiempo y la imbecilidad la fracturaron y la olvidaron. Otrora teníamos también el campanario de la Catedral, patrimonio arquitectónico o los techitos coloniales u otros conventos e iglesias que fueron sustituidos por los edificios horripilantes que tanto le gustan a los modernos habitantes de este valle cada vez menos valle y cada vez más feo y gris.

Todo eso, empero, tenía sentido. Eran representativos de nuestro pasado, de nuestra historia, de nuestros objetos culturales ¿Ahora que tenemos? Un mamarracho que funge de cristo redentor más feo que vómito de Pantagruel, edificios cuadrados y redondos más hirientes a la sensibilidad que canción de Maluma, puentes y distribuidores creados con el gusto estético de un diseñador de prisiones, calles y avenidas llenas de automóviles, choferes, huecos y polvo (literales, no en el sentido erótico). Nada de esa mierda es "icónica" de Cochabamba. ¿Cómo carajos puede serlo, entonces, ese estúpido reloj?

La verdad es que la culpa de todo no lo tiene la Alcaldía solamente, sino nosotros. Los boludos cochabambinos que obnubilados con nuestra precaria noción de desarrollo, seducidos por el pavimento, anquilosados en nuestra puerca miseria de destruir el árbol y pavimentar los jardines, hemos hecho de la Ciudad un bodoque sin identidad y sin futuro. O sea que el relojito de mierda es una raya más al tigre, un ejemplo más de nuestra puta incapacidad de agradecer lo que fuimos y luchar por lo que sería mejor para todos. Como otros barrios, Cala Cala ha muerto, ya no es la campiña victoriosa y el remanso de lo hermoso. No, cabrones, ahora es la sede del reloj, el icono de la estupidez. Nos lo merecemos, en el fondo, por putos.