8 de junio de 2016

CASTIGAR LOS MALDITOS PIROPOS



La noticia del momento es que el Parlamento discutirá y aprobará una Ley, dirigida a penalizar a quienes "agredan" a las mujeres en las calles con aquello que comúnmente conocemos como piropos. Qué maravilla¡¡ Decretemos jubileo nacional por esta nueva perla de la política boliviana asociada a los movimientos feministas. Si, claro, el País ya resolvió sus principales problemas, la pobreza ya no existe, tenemos una legislación clara, coherente y efectiva, el acceso a la salud y la educación ya es un hecho asegurado para todos, tenemos la economía más pujante del Planeta, somos el arquetipo de un país que ha desarrollado estratosféricamente la cultura, los discapacitados pueden vivir a sus anchas al igual que los ancianos y los niños, no hay violencia y las universidades públicas son las mejores del globo terráqueo. Por eso, ahora el parlamento se puede concentrar en discutir cosas tan relevantes como sancionar, multar y mandar a la cárcel a esos asquerosos bastardos, adefecios de la sociedad, prototipos de nefastos criminales que son los piropeadores. Esos hijos de puta!! Ellos son los que arruinan el País, por su culpa somos los que somos. Cárcel para esos mierdas. El triste País que tenemos mantiene a un Parlamento de gandules anónimos que se ocupan de discutir y aprobar tamañas cojudeces. El piropo y el piropeador... Qué gran tema de debate parlamentario, urgencia nacional, tema clave en la redefinición del Estado!!! Bolivia entera, seguro, va celebrar dicha vocación para la pérdida de tiempo y la insana paranoia de las histéricas. Sí, señores, porque entendiendo que el Parlanento boliviano es un conglomerado de entes aptos sólo para la genuflexión y el levantamiento de manos, podemos intuir que la idea de debatir tamaño despropósito sólo puede venir de las organizaciones feminazis, tan bellas ellas, que tienen una ensalada conceptual en la cabeza lo que las hace confundir la realidad hasta el punto de la enajenación y la zoncera olímpica.

Es difícil tratar de explicarse en términos racionales lo que una ley anti piropos puede hacer para detener la violencia contra la mujer. Sí, ya se que me van a salir con el credo reiterativo de que "la violencia es también verbal" y otras pajas por el estilo. Pero intenten, nenas feministas, salir de los lugares comunes de la verborragia resentida de sus muy cool y comerciales estereotipos ideológicos, pónganse la mano al pecho (a los dos, mejor), y hagan el ejercicio gratificante de pensar: ¿El castigo de una práctica sujeta a miles de interpretaciones subjetivas, de verdad, es el remedio o siquiera un paliativo al machismo estructural de la sociedad, a la violencia psicológica que se da en todos los ámbitos sociales, empezando por el del padre a la hija, a la indiferencia y el maltrato -del cual las madres  y las mujeres suelen ser cómplices- en fin, al miserable vicio de la impunidad en que vivimos con respecto al problema de la mujer? ¿De verdad creen que metiendo a la cárcel a un albañil piropeador van a mejorar la vida de las mujeres? ¿De verdad piensan esa mierda? ¿O están en su plan jodita porque se les acabaron las ideas? Ya que la mayoría de las aguerridas feministas son burguesillas acomodadas y furiosas, a lo mejor lo que pasa es que no tienen prostituta idea de la realidad nacional y pues, se les va la mano en su "odiosincracia" y que caguen los primeros que están a mano. Los perniciosos, malvados, despreciables y pérfidos piropeadores. Eso es un modelo de cómo no tener la más mínima destreza en ubicar prioridades. ¿Se ubican no? Tan tiernas, ellas.

Fuera de que el asunto este es de una banalidad digna de Miss Universo, al margen de que semejante propuesta podría alimentar páginas enteras de la revista Cosas, el problema radica en su imposible reglamentación. Acordarán conmigo que no se puede encarcelar con la misma pena a todos los piropeadores por igual. Hay piropos y hay piropos. Por ejemplo no es lo mismo decirle a una transeúnte: "Cómo no ser cartera para andar de tu brazo" que comentarle a otra pasante: "Qué culo, porqué no viene a cagar en casa". Es obvio que las intenciones y los efectos son distintos. Al segundo se lo debería absolver, por creativo y darle cadena perpetua al primero, por puto. ¿Cómo medimos el grado de agresión de un piropo, eh? ¿Todos son lo mismo? A ver, intentemos darle una clasificación racional a los piropos y le asignaremos penas: Si en el piropo se hace referencia a la voluptuosidad de la agredida: de 3 a 5 años de prisión. Si se mencionan las palabras sexo, nutria o tetaje: de 5 a 10 años de privación de libertad. Si se usan metáforas alusivas a los órganos sexuales relacionadas con frutas, aves y/o objetos corto punzantes: castración pública... Y así. También podríamos clasificar los piropos por nivel de concordancia con tópicos cotidianos, verbigratia: Piropos gastronómicos, ejemplo: "Mamacita, vamos a ponerle mayonesa al camarón". Piropos culturales, como ser: "Si así está la cola, cómo estará la función"  (Para más ejemplos remitirse a la obra de Botellita de Jerez: Tons qué, mi reina. A qué horas sales al pan)

Hay que consentir que también hay imbéciles, vulgares que insultan y agreden de pura frustración e impotencia, no mas. Pero lo que vomitan dichos bípedos, no son piropos, sino muestra de un nivel cultural propio de las carreteras y las alcantarillas, muestra de nuestro nivel de educación, a esos camioneros no se les va a quitar lo guarangos en la cárcel, lo más probable es que lo hayan adquirido de su papi y su mami, así que la puta Ley que quieren aprobar no va atacar el problema de fondo. ¿Se dan cuenta a donde quiero llegar, feminoides y parlamentarios míos? Si lo que quieren es demostrar a la sociedad que son la flor de la modernidad y que luchan por la equidad, dejen de hacer leyes de mierda, inútiles, absurdas, descontextualizadas, banales, hipócritas y neuróticas. Planteen reformas en los contenidos educativos, vayan a concientizar en las escuelas, inviertan la maldita plata del Estado y las Ongs que las patrocinan, en verdaderas campañas y no en panfletos, revistas y seminarios donde vayan a lloriquear por los feminicidios (palabra que ni siquiera existe) sólo para justificar sus sueldos. Rómpanse el culo trabajando ya que crear y meditar no es su fuerte. Ley contra el piropo, a ver. Ni a Osho se le hubiera ocurrido esta pendejada.


2 comentarios:

  1. Hace años yo vi, con mis propios ojos, un afiche que prohibía hacer chistes con relación a etnias, a orientaciones sexuales, a confesiones religiosas... O sea que los mejores chistes (de cambas, collas, chapacos, gallegos, maricas, curas, monjas) estarían prohibidos. En ese camino está cerca el día en que las sociedades protectoras de animales prohíban los chistes de monos, gatos, ratones... Sólo quedaran las cosas. TODAS ESAS PROHIBICIONES SON FASCISTAS.

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