24 de julio de 2016

QUIERO SER PANDILLERO




La noticia es que en El Alto se han incrementado los hechos de violencia propiciados por los pandilleros. También, al parecer, los pandilleros se andan reproduciendo como liebres y los menores de edad son quienes ensanchan las filas de tan notables agrupaciones ciudadanas que roban, asaltan, provocan violencia y se protegen entre ellos. O sea igual que los policías, los políticos, las organizaciones sociales, los comerciantes y los transportistas. Sólo que estos pandilleros están en desventaja porque son ilegales y son jóvenes. Es decir, todavía no se han oficializado pero, tranquis no mas, pues cuando lo hagan serán importantes diputados, líderes sindicales, dirigentes universitarios y hasta, quien sabe, respetados y acaudalados hombres y mujeres "de negocios". Las pandillas son un fenómeno continental que va en ascenso por todo lo largo y ancho de esta latina franja de tierra y las explicaciones para este fenómeno son muchas y muy variadas. ¿Les cuento?  Ok.

Primero que las pandillas son, una respuesta ante un Estado que le niega a los jóvenes toda oportunidad de trabajo, de protección, de reconocimiento y de formación. El modelo económico ha fracasado y con él ha fracasado la posibilidad de tener esperanzas. Las instituciones políticas son conglomerados de ambiciosos semi analfabetos que velan sólo por sus intereses, por lo tanto ya no representan ni a su abuela, no se puede confiar en ellos y no tienen legitimidad. El sistema educativo está violado por todos sus orificios, las universidades públicas no preparan profesionales aptos para un mercado laboral con ribetes de salvajismo provinciano y las privadas, cuando no son una estafa, son inaccesibles. Pese a que la actual administración se llena la boca hablando de un socialismo posmoderno, la realidad es que vivimos en la misma porquería de País de siempre: excluyente con los más débiles, sin solución a sus problemas más urgentes, viciado de corrupción y con una ética de trabajo similar a las del hampa. ¿Qué nos queda? O te vas a la re flauta que te parió y te mueres de hambre, o empacas tus medias y te vas a Madrid a ver si te haces rico o te asocias con grupos criminales que te proporcionan lo que el Estado no te dará nunca, ni las instituciones, ni la sociedad adulta, ni las iglesias, ni la puta Patria: Sentido de pertenencia, sobrevivencia mínima, estatus y reconocimiento. A cambio, sólo tienes que vender tu alma que, en estas épocas, hasta suena muy cool. La realidad es que la sociedad adulta, hipócrita, incompetente, criminalizadora y estúpida, está empujando a sus hijos hacia la delincuencia, el narcotráfico y todas esas vainas y luego, con caras de babosos, culpan a los jóvenes.

Eso es lo que hizo el Presidente del Concejo Municipal del Alto, por ejemplo: Proponer que para detener la acción de las pandillas en su feudo, se determine un toque de queda para menores de edad que les impida circular a partir de las 6. Que se queden en casita y vean los programas sanos de Bolivia TV. ¿Y si no tienen TV? Es más, ¿si su casita no es un hogar acogedor sino un nido de pobreza, de miseria humana, de alcohólicos golpes, de violencia brutal, de vacío y de miedo, qué? ¿Se va solucionar así el problema? Semejante cantinfleada de tan peculiar político, clínica estupidez conceptual que sirve como justificativo a su falta de preparación, de coherencia, de lucidez, de darse cuenta que es preciso atacar los problemas de fondo y no poner parches autoritarios dignos de fascistas subnormales, es una salida fácil que la sociedad adulta (papás, mamás, abuelitos, pastores, profesores, confesores, tenderos y demás prostitutos) celebran, aplauden y promueven con cretinismo agudo y miopía de campeonato. Aceptémoslo: Hemos fracasado y lo vamos a seguir haciendo mientras no veamos la realidad desde el fondo y vivamos convencidos de nuestra inocencia poniendo paliativos maracos a problemas fundamentales. La misma lógica tienen las feministas, los que luchan contra el alcohol y las drogas, los apóstoles de la paz, los religiosos, los ecologistas...

¿Se dan cuenta no? Para evitar la violencia de los pandilleros hay que hacer toque de queda, para detener los feminicidios, hay que hacer una ley contra el piropo. Para prevenir el consumo de alcohol y drogas en menores, hay que hacer ley seca. Para evitar que el diablo se alimente de las mentes de nuestros jóvenes, hay que prohibir el rock. Para evitar convertirse en pelotudos, hay que esterilizar al pueblo de Bolivia. Eso es más fácil que invertir en educación, porque la educación no es rentable. El deporte lo es, cabrones, vivan las canchas deportivas, los stadiums gigantes, las leyes hechas por deficientes mentales y la puta jauja de este País sin norte, sin cerebro, sin corazón. Yo quiero ser pandillero para cargarme impunemente a cuanto mierda vea en la calle fastidiando la inteligencia humana con su ridícula idiotez. Simón mano, me das esquina te doy esquina, por la raza y por la clica vamos a cargarnos a estos hijos de la chingada, A todos ellos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario