4 de agosto de 2016

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE SOBRE UN NUEVO STADIUM



Estimado Señor Presidente, soy un niño que vive en una Ciudad que tiene leucemia en el alma y chancro en el corazón. Con los años, ha desarrollado además un profundo mongolismo, particularmente entre sus autoridades y sus electores. O sea, vivo en un pueblo enfermo, señor Presidente. Me enteré por el Facebook, que su Dignísima Magnificencia, quiere ayudar a la Villa en la que vivo regalándonos un precioso stadium, ultra moderno y cosmopolita, que lo emplazarían en el Hipódromo, que quién mierdas sabrá para qué sirve un hipódromo en una Ciudad que cuida a sus autos como si fueran caballos y a sus hijos como si fueran mascotas. Esa práctica deportiva siempre fue bien cojuda, para mí, señor Presidente. Cómo me hubiera gustado que ese espacio, hoy fantasmagórico y aletargado, pudiera convertirse en un gran bosque, en un área verde hermosa, en un remanso de paz y contacto del ciudadano con la naturaleza que no solamente embellecería la urbe sino que además traería  otros beneficios que suelen traer la plantas en los espacios urbanos. Porque me imagino que Usted, Su Gracia, conoce la importancia que tiene la naturaleza para el hombre ¿no?  O sea que con la confusión a cuestas y completamente contrariado, me dirijo compungido a Vuestra Merced, para preguntarle: ¿Un stadium? ¿En serio señor Presidente? ¿No nos está queriendo mamar, solamente? 

Yo sé que uno de los pilares de su gestión, Milord, durante 10 años ha sido el deporte. Tenemos canchas nuevas, escuelas deportivas que se esparcen como ladilla, juegos y campeonatos, todos con su nombre, Su Señoría, y sé también que esto responde a la creencia de que el deporte previene a los jóvenes de las drogas y que mente sana en cuerpo sano, y todo eso. Pero déjeme decirle, Su Altísimo, que eso es un mito creado por los filósofos griegos que querían cogerse a los jóvenes atletas que iban a exhibir su cuerpo cultivado en los gimnasios. Fíjese por ejemplo el tal Alejandro Magno ese. Tanto cultivar el cuerpo, tanto deporte, tanto entrenamiento físico ¿para qué? Para que la historia lo conozca como la perra de Aristóteles. Y listo. El deporte no previene el consumo de alcohol y drogas, Usía, la educación lo hace. Si no, mírelo usted a Maradona. O al tal Baldivieso. El deporte sólo genera gente desvinculada de la realidad que cree que un talento físico es mejor que leer. Más aún los futbolistas, Su Santidad, que son como las mises, sólo que con talento para bailar con sus pelotas y cobrar sueldos. Además, ¿un stadium?. Eso fomentaría el espectáculo no mas, no el deporte, Su Excelencia.

Huelga decir, Dignísimo, que un stadium híper moderno es una contradicción en un País que no gana la maldita cosa. Nuestros equipos son de barrio, nuestro talento está atrofiado por un gen llamado “inútilis pelótillus”, nuestros dirigentes están ocupados en tratar de que no los pesquen, nuestras hinchadas se ocupan de evitar ingresar a prisión y nuestros periodistas deportivos no acabaron la formación primaria. ¿Un stadium? ¿Aquí? ¿Para qué? ¿En serio? No. Pero, pero. ¿Si? ¿En serio? ¿Un stadium? Esto parece la puta cámara escondida, Su Indiscutible Autoridad. Además no sé si ya leyó el Facebook, Gran Maese, pero en este pueblo ¡no hay agua!. Cada mañana debemos lavarnos las k’orotas con tutuma y saliva, Mr. President, y ni hablar del riego o el agua potable. Nuestro sistema educativo es similar al de la tribu de los bosquimanos, la salud es un tema que sólo produce más enfermedades, estamos colapsando ambientalmente por culpa de vecinos y funcionarios públicos, la cultura parece la hija pobre de Oliver Twist  ¿Y usted, Majestuoso, de verdad quiere un stadium? No joda pues, Ilustrísimo. Esto parece la idea de Odorico Paraguazú y su obsesión por inaugurar un cementerio donde nadie se moría. Yo sé que parecemos, Venerable, pero tampoco es que seamos Sucupira y menos somos los bien amados.


Así que, Jefazo, le pido que recapacite. Yo sé que usted está rodeado de sus asesores y colaboradores que le dicen que haga tal o cual cosa pero, Noble Cacique, no les haga caso. Todos son unos putos. Quieren besarle el culo a los del ODESUR o quieren practicar con usted el cunnilingus, pero no se deje, Sensei, hágale caso por una vez no a los sindicatos, ni a las organizaciones sociales, ni a los cocaleros. Escuche a los ciudadanos. A los niños como yo que no pretenden más que vivir mejor y joder de rato en rato disfrutando del espacio público. Nosotros no queremos esa mierda de stadium, Astuto Patris. Queremos áreas verdes y aguita no más. Y si se puede mejor educación. Cambie de idea, Docto Gobernante, no vaya a ser que al final sea juzgado por el más implacable y bestial de todos los jueces: La historia.   

9 comentarios:

  1. mis saludos y respetos man! la mejor opinion redacta que he leido hasta ahora :)
    sige asi viejo con toda esa genialidad. Se que esos son los deseos de muchos de alla! :) saludos.

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  2. Ojalá lea su magnisimo presidente... me gustaría que así sea.

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  3. Estimado Señor Presidente que con los años, ha desarrollado un profundo mongolismo...

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  4. si tan solo el zar de orinoca supiera leer!, puntos flacos en la critica al deporte.

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  5. Más claro......agua.....lo que les falta a los cochabambinos. Muy buena carta.

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  6. Estimados Xavier y Basura-In-Co-Rectus, leí varios de los artículos y personalmente creo que capta mucho de ese sentimiento de ciudadano cansado, renegado por las tantos problemas que nos afectan. Con un poco de recelo sin embargo, encontré un par de veces, sino más, que usan un calificativo que hace alusión a una condición humana: la trisomía del cromosoma 21, vulgarmente conocida como mongolismo. Acá, un lector les pide (a modo de crítica constructiva) que no usen tal palabra como un adjetivo DESPECTIVO/PEYORATIVO ¿Por qué? Porque esa condición engrandece infinitamente el corazón y la capacidad de amar del portador, y quienes tenemos la buena suerte de vivir con un conocido o familar con trisomía, sabemos que el mongolismo es todo lo contrario a una condición cuya concepción pueda ser usada como adjetivo despectivo. Sigan adelante creando conciencia! Saludos cordiales

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