8 de octubre de 2016

PONGANLE 100



Sería bonito imaginar que una mañana cualquiera, Fernanda Gómez se despertó y descubrió que se había transformado en un insecto. Pero para ser sinceros, la realidad supera cualquier maldito intento de ser existencialista. Lo cierto es que la mañana en que Fernanda Gómez se despertó y se fue por ahí llevando una pancarta, las más retorcidas y patéticas muestras de la hipocresía social iban a destaparse con la vehemencia que sólo puede tener la estupidez, el prejuicio y el subdesarrollo propio de la ignorancia. Fernanda Gómez, con un gesto, sacó a relucir el lado oscuro de la barbarie que nos habita. Descubrió el patético rostro de la imbecilidad, de la arrogancia, de la mediocridad y del pavor a lo desconocido. Fernanda Gómez, esa mañana, se despertó muy piola y muy humana, decidida a convertir al resto de los humanos en tristes caricaturas de sí mismos. En entes parecidos a lo que Kafka alguna vez imaginó similar a lo que la humanidad conoce como insectos.

La tarea que le  habían asignado en la universidad era cometer un acto de transgresión. La mina, buena onda ella, en vez de hacer cualquier porquería al estilo de los putos artistillas contemporáneos que se tiran un pedo en la plaza o se pintan de verde los pezones y a eso llaman "arte transgresor", se fue a parar por ahí con un cartel que a la letra decía, a saber: "Ahora que Katanas cerró, cómo pagaré mis estudios?". Nada más. Y a ver qué reacciones había. Los resultados fueron diversos y sumamente ilustrativos pues, sin lugar a dudas, supieron poner sobre la palestra del análisis el nivel de cretinismo sustancial en el cual se debate la Nación, empezando por algunos medios de comunicación y terminando en la provinciana mentalidad del ciudadano promedio. No nos vamos a engañar, este mini escándalo viralizado en redes, es un espejo colocado ante nosotros, es nuestro reflejo y nuestra sombra. Es la silueta y el rastro que dejamos en nuestro lento paso hacia la reputísima mierda que nos tocará como destino.

Pa los que no lo saben por desubicados o desinformados o por vivir dentro de un ropero, el Katanas fue un otrora exitoso putero paceño clausurado y demolido por las autoridades por razones, entiendo, de criminalidad y no de moral pública. Si es así, se les perdona, digo. Que una estudiante de comunicación aproveche dicha coyuntura para hacer un letrero tan original como provocador, podría propiciar las siguientes reacciones de un ciudadano medianamente alfabeto, decir por ejemplo: "Mierda, no se me habría ocurrido que las putas puedan también estudiar, pobre de ella, me solidarizo" o pensar "Caray, ojalá y las autoridades puedan ayudar a dichas trabajadoras a que encuentren otro putero que las cobije" Y un medio de comunicación decentito con su responsabilidad social podría entrevistar a la susodicha y pedir apoyo solidario de la ciudadanía así como lo hacen con enfermos terminales, con viudas en desgracia o con colegialas que se quieren aumentar las tetas, finalmente las putas también son humanas no? Todo eso, claro, siempre y cuando hayamos verificado que la señorita en cuestión, es efectivamente una trabajadora horizontal y no una estudiante con ganas de joder a todos. Pero no.

Al menos dos medios importantes, que para no herir suceptibilidades no pienso decir que fueron ATB y La Razón, sacaron la noticia de que "ex trabajadoras del Katanas" protestaban en las calles por el cierre de dicho polígono. Nunca le preguntaron a Fernanda quién era ni qué carajo estaba haciendo por ahí. Tan sólo asumieron la obviedad y como si tal cosa lanzaron la noticia como la manga de irresponsables y mediocres que sulen ser algunos de los que administran la información en nuestro Paisito. Y cataplum, la mecha se encendió en las puñeteras redes y salió a relucir lo que Eco había advertido sobre ellas: Que le estaban dando voz a legiones de idiotas.

Los idiotas no se dejaron esperar, claro, se disfrazaron de moralistas, de implacables jueces de la conducta humana, de verdugos del placer, de compungidos hombres de familia, de estrechas beatas, de llok'allas cartuchos. "Que busque un trabajo honesto" era lo menos que clamaban las furiosas bestias, los decentes, los pudorosos, los que cogen con los ojos cerrados por la verguenza. Esos mismos hijos de la grandísima meretriz que condenan. Pero creen en Cristo, probablemente, aunque se pasen por los huevos esa frasecita que al Nazareno le hizo famoso. Sí, esa perugrollada de tirar la primera piedra. Los muy cabrones lapidaron a la mujer de la foto, sin saber nada de ella, sólo por el hecho de que, protegidos por el espacio virtual, pueden desenmascarar su puerca miseria humana y su hipócrita moral judeo cristiana. Bueno, les salió por el orto. La Fernanda, los convirtió en insectos con un cartel y, valga la paradoja, con cojones. Con muchos cojones. Eso es transgresión, putos, pónganle 100.

3 comentarios:

  1. Juajujuajua realmente sociedad de insectos, en enjambre y solitarios.

    ResponderEliminar
  2. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    ResponderEliminar
  3. Xavier, muchas gracias por el blog. Escucho tantas pelotudeces que a veces dudo si no sere yo el pelotudo (o inadaptado). Me alegra que hayan algunos todavia con bolas y corazon.

    ResponderEliminar