29 de septiembre de 2017

VÁYASE, PRESI (CARTA DE UN CIUDADANO AL EMPERADOR)



Estimado señor Presi: Contrariado, lleno de pesar y con todo respeto, me permito dirigirme a usted como ciudadano cualquiera para preguntarle ¿Qué putas está haciendo? Yo sé que el poder es almíbar y genera dependencia, pero es desaconsejable que los políticos tengan cualquier adicción porque la historia es una vieja perra resentida que termina por cobrarle todo a uno y usted, gran Cacique, está rifándose la oportunidad de ser el personaje histórico más importante de nuestra triste existencia. ¿Y todo por qué? Por una calentura del ego, por una futil erección de la glándula ambiciosa, por una pasajera excitación en el músculo de la prepotencia. Ya cumplió, Presi, descanse un cacho, le va sentar bien a usted y a nosotros también porque verá, jefazo, los presidentes son como los pescados, después de un tiempo empiezan a apestar y usted está en nuestra sopa hace 10 años. No joda pues, Presi, variemos el menú.

Finalmente, pienselo con calma, usted puede seguir metiendo el dedo a la torta porque si su partido se presenta a las lides electorales con otro candidato tiene muchas oportunidades de ganar. La oposición es un camión lleno de payasos, Presi, no tiene unidad, no tiene proyecto, no tiene horizonte, no tiene discurso, no tiene ni siquiera los huevos en el lugar que corresponde, mein andino Fuhrer, votar por ellos sería como tener que elegir entre Arjona y Maluma. En cambio, si usted logra domar su ímpetu de adolescente que espera su turno en casa de citas, puede reorganizar sus cuadros entre sus allegados y proponer un renovado liderazgo. Debe haber alguien potable entre los suyos. Lo mejor de todo, sin embargo, es que el deporte favorito de su entorno, consiste en saber adularlo y amarrarle los guatos o sea que, como quien dice, aunque usted ya no tenga la banda presidencial, va seguir tomando el toro por las astas. Sería una movida astuta, milord, o ¿Acaso nunca vio Game of Thrones? Piense como un Lannister, su gracia, y no se haga ahí a la Khalisi. 

Claro, su alteza, porque lo que está en juego acá no es su perpetuación en el poder sino su memoria perpetua. Usted ya hizo historia, maese, cualquier persona que pueda tomar un helado sin estrellárselo en la frente, sabe que usted logró más que nadie como indígena, como dirigente, como político y como gobernante. Si ahora usted, por mero escozor de testículos, decide desoir la voluntad ciudadana y democrática, manipular las instancias legales, forzar con triquiñuelas la Constitución y hacer berrinche como lloq'alla con gusanera, el pueblo se va emputar, la democracia le va cobrar facturas, la lógica lo negará tres veces, la decencia lo desheredará y la historia -vieja perra resentida, ella- lo condenará al olvido. No será más que otro de esos dictadorcillos típicos de las repúblicas bananas que tanto abundan en la flaca América Latina. No. No joda Presi. Respire profundo, deje en orden sus cosas, tómese un k'aj, vístase y váyase. Descanse un tiempito por ahí, aún es joven, y vuelva luego con dignidad, con la frente en alto y sin el oscuro manto de verguenza que provoca la maldita arrechera de poder. Es mejor que en su epitafio diga aquí yace el hombre que supo descansar a que en su tumba esté grabada la inocua e intrascendente frase: requiescat in pace, así, a secas. 

2 comentarios:

  1. Lindo sería que lea el Presidente, y correcto que deje en paz a la democracia.

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  2. Lo malo es que Don Evo, no tiene oportunidad de leerlo, por que su entorno no lo permitirá.

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