24 de octubre de 2017

ACOSO Y ACUSO



Ha vuelto a cobrar agenda entre los temas que le preocupan a las redes, la cosa esta del acoso sexual, esta vez en el ámbito universitario a raíz de cierto estudio realizado en la UAGRM. Con su ya habitual prosopopeya y su encendida retórica fundamentalista, las malas feministas, las que encarnan a cabalidad la condición feminazi, no han perdido la oportunidad para lanzar piedras y escupitajos contra la falocracia que gobierna las universidades, contra los putos docentes acosadores y en defensa de las pobrecitas víctimas que se suman por miles a esta hediondez propia de la delincuencia de los machos. Luego de vomitar sus comentarios, prosiguieron con su faena de hacerse la pedicure.

Como en todo lo demás, el discurso de las talibanas del hembrismo frente a esta problemática es tan simplista, tan reduccionista y tan maniqueo que merece la pena deconstruirse al estilo Derrida o Foucault o Hillary Clinton, que tanto les gusta citar. El asunto es el siguiente:

EL ACOSO SEXUAL EXISTE, y está penado por Ley y se trata de un ejercicio de poder en el cual alguien con posición jerárquica en una Institución extorsiona o chantajea a un subalterno a cambio de favores sexuales. Nótese que esto no es privativo de los hombres, lo hacen también las mujeres y con soberana frecuencia. Esto es un delito, y como tal merece la cárcel.

El problema está en que para que estas situaciones sean procesadas por la justicia ordinaria, se necesitan pruebas y denuncias  y generalmente éstas últimas no se manifiestan por MIEDO. Miedo a perder el trabajo, miedo a aplazarse, miedo al que dirán, miedo a las represalias. Y acá juega también un papel importante el aberrante feminazismo que convierte a las víctimas de acoso en comidilla de los medios, ventila su desgracia por todo lado, las usa de conejillos de indias para calmar sus propias furias y su sed de venganza sin importarles un culo el bienestar emocional de la víctima. En otras palabras, se aprovechan del dolor ajeno para ganar protagonismo social y autoproclamarse paladinas de la justicia. Lo hacen los colectivos, las organizaciones no gubernamentales, las que actúan por su cuenta y tienen para ello como alcahuetes a los medios y las redes sociales.

Si ya de por si denunciar el acoso sexual es riesgoso para tu situación laboral o estudiantil, peor todavía resulta que dicha denuncia no sea tratada en el ámbito de la justicia sino en el puerco e hipócrita espectro de la realidad mediática. ¿Y que hacen las talibanas ante eso? Nada pues, mientras más público el asunto, mejor para ellas. Por otro lado, ante esta problemática hay también una confusión babilónoca en cuanto a lo que es y no delito. El tema del acoso es tan sensible (y tan urgente) que a veces genera que estemos mezclando el dulce con la sal o confundiendo el culo con la velocidad. Déjenme que les ilustre:

Leí el comentario de una de estas ñustas terroristas que, suelta de nalgas, afirmó que el problema no es sólo el acoso sexual sino "las conductas impropias" como las relaciones afectivas entre docente y estudiante, por ejemplo, entre secretaria y jefe, entre obrero y patrón, etc, yo añadiría pero, la concha de la lora, hasta para hacer una afirmación tan boluda se necesita lógica.

Que dos personas adultas, por mutuo consentimiento y por voluntad propia puedan tener sexo, ser amantes o formalizar un noviazgo aunque trabajen juntos o estén en posición de jerarquía-subalternidad, puede estar mal visto socialmente hablando. Claro, no podemos impedir que una protomonja o un paracura acomplejados, pacatos, hipócritas, lameculos y dueños de una falsa moral judeo cristiana se sientan consternados ante este hecho y lo consideren "inapropiado", "indignante", "descarado" o "pecaminoso" pero, lastimosamente para estos hijos de mil putas, eso NO ES UN DELITO. Es más es un hecho muy probable y muy frecuente que sólo goza de la condena social que, a éste punto de la historia, siempre es una condena moralista asquerosamente estúpida y sin fundamento.

Por tanto, sobre este tema queda mucho que debatir, precisar y definir, pero por favor, si lo van hacer, lean cosas bastardos ignorantes, usen la lógica, piensen con el músculo del cerebro y no el de sus gluteos y, sobre todo, no sean estúpidos en mezclar las cosas y hablen por convicción y no porque les gusta acumular likes o porque sea una manera de paliar los efectos de su menopausia. No confundan el acoso con el acuso tan sólo porque les cuesta ser coherentes en su perra existencia. No sean brutos.

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