15 de marzo de 2018

EL ALCALDE PELOTAS



El alcalde sonrisas, con mucho, ha superado los límites de ser un monumento a la aberración de la especie humana. Uno, porque no recuerdo otro alcalde más pusilánime que éste. Cogido  por los huevos por los cerdillos que le rebalsaron de toda la oposición y por las bandas de pandilleros que son ciertos gremios prebendales, el pobrecito edil es  más inútil que teta de monja. Ni siquiera califica como adorno porque los adornos son, al menos, interesantes. Pero este burgovulgarmaestre, despierta tanto interés como el sistema locomotriz de los moluscos. Dos, porque tampoco recuerdo otro alcalde más bipolar y errático que el que les digo, a tal punto que su gestión no sólo es intrascendente sino que además linda en lo delincuencial amén de lo patéticamente irracional:

Su desbordante y pueblerino narcisismo prioriza su imagen (y su estúpida sonrisa) por sobre todas las cosas. Sus obras son de una megalomanía incongruente con la realidad (un reloj de mierda que se jodió a la semana, un sombrero de chola que parece un busto a Pantagruel, una plaza de armas que es el monumento a la insolación...) Se ha apropiado como un vulgar ladronzuelo de narrativa picaresca, de las aguas danzantes y del distribuidor asqueroso de la Blanco Galindo, ha hecho una ciclovía en la Oquendo y ahora la está destrozando de nuevo y no ha hecho la maldita cosa, pero la maldita cosa, por el desarrollo humano (ni salud, ni educación y no digo cultura para no cagarme de risa).

Pero donde este mequetrefe ha sido particularmente bajo, servil y criminal es en el sistemático colapso que propicia su ignorancia de nuestra calidad ambiental. Ha matado aves en Alalay, ha matado árboles por toda la ciudad y cada día, ha matado Coña Coña para hacer un patinódromo inútil, ha matado la arboleda de la Plaza Principal, la Colón, la Sucre y ahora la Quintanilla. ¿Para qué? Para nada, para obras de mierda de culto al cemento y para poner letreros con su cara que parece un homenaje a la diarrea. Ahora, de la manera más cínica y petulante, con una estulticia que provoca vómitos, el alcalde, a través de sus funcionarios, ha matado árboles de la Ramón Rivero para ¡poner graderías para el Corso! ¡Hay que ser hijos de puta!

Antes que la calidad ambiental y la importancia urbana de los árboles, a esta cáfila de rameras les interesa 1) los negociados económicos corruptos que implican la venta de esas mierdas de espacio 2) el favor y apoyo de las mafias que controlan ese sucio y puerco negocio y 3) la bastarda propensión ciudadana al espectáculo de la idiotez. Más bien que las voces de protesta han sido y son muchas, mas bien, porque eso es muestra de que a éste subnormal no lo ampara la impunidad. La cagó. La cagó de frente y de la manera más tonta y si eso no es motivo para que se lo revoque, entonces al menos deberíamos hacerle saber bien de frente que habemos ciudadanos, todavía, dispuestos a denunciar su inmunda estupidez. En sólo dos días, este carnal pasó de ser alcalde sonrisas a alcalde pelotas. Logró un gran record, el muy puto.

5 comentarios:

  1. Al margen de promover una ley, que supuestamente era para fomentar la circulación de bicicletas; donde lo único que hizo, fué crear multas por nimiedades como la del uso de casco, etcétera, haciendo todo lo contrario a fomentar está práctica! Joder!

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  3. Tapar una torrentera es lo mas idiota que han hecho, el dia que se tape chau ciclovia de la Melchor Urquidi

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