24 de marzo de 2018

EL PEOR



Uno, que no es ingenuo, sabe que la política corrompe, que tarde o temprano quienes te gobiernan se van a vender en función a sus intereses personales, se van a subordinar a las ambiciones sectarias de algún gremio, se van a dejar absorber por el poder y van a caer en las fauces de la corrupción. Lo sabemos y nos la chupamos porque, finalmente, es nuestra culpa, siempre fue así y no hicimos nada para cambiarlo pues seguimos siendo ingenuos, permisivos y cándidos, aplaudiendo y eligiendo a los menos aptos para tal tarea.

Pero para lo que uno nunca está preparado, lo que realmente te paraliza del espanto, es darte cuenta que estás gobernado por el hampa. Nadie te condicionó para eso, nadie te advirtió que estarías a merced de la sinrazón y la canallada, nadie podría haberse jamás imaginado que de pronto estarías a disposición de la ley del delincuente, de la lógica criminal. Y eso es lo que le ocurre a Cochabamba.

El Alcalde sonrisas, ha cedido el poder a sus amigos los bandidos. Sí, porque hay dos tipos de delincuentes en esta Gestión Municipal, los que extorsionan, amedrentan, sobornan, chantajean e incluso asesinan a la vista de todos, como es el caso de la Intendencia y están los que se callan ante ésto, es decir el resto.

La Ciudad ha sido subastada al capricho, los rencores y las ambiciones de gremios de comerciantes, de dirigentes vecinales, de transportistas, de negociantes y negociados inmundos. La Ciudad ha sido rifada al peor de los postores: El ratero común, el corrupto, el ambicioso. Y el Alcalde y sus asesores los socapan, los premian, los impulsan, le da rienda suelta a la política del parche, de la depredación, de la ausencia de planificación. Esta Alcaldía no tiene norte ni proyecto, improvisa y punto. El resultado de eso es que la ventaja la sacan los avispados, los sin escrúpulo, los dispuestos a todo, los maleantes.

Pero el peor crímen de este Alcalde, es haber sido el autor de la mayor depredación ambiental que haya sufrido Cochabamba en su historia. Su desprecio por el árbol, por las áreas verdes, por los parques, por las lagunas, por el aire, es inmoral, voraz y, a la larga, genocida. El Alcalde está enajenado con su imagen, con sus letreros, con su delirio de grandeza y su narcisismo de niño maltratado, ha perdido cordura y sensatez, deja que los cerdos corruptos maten árboles para poner graderías o llenar de cemento un lugar ya encementado. El Alcalde está matando, a una velocidad de estrés, lo que antes nos definía como identidad. ¿No éramos la ciudad jardín?

La ciudadanía se cabreó. La reacción en las redes sociales es cotidiana, los medios -pese a su tradicional tibieza- están pendientes de este ultraje, hay colectivos y organizaciones que se las juegan contra este abuso absurdo y criminal y hasta le han lanzado barro y mierda a sus estúpidos letreros ¿Y el Concejo Municipal? ¿Y las intituciones para el desarrollo? Yo sé que no va faltar un mequetrefe que diga que no se gana nada con la crítica y el discurso pero sí se gana, y mucho, porque no sólo cuestionas sino que además visibilizas la disidencia. Y el Alcalde tiene que entenderlo, por estos medios o por otras formas de protesta. Porque sí, porque es más que evidente que Leyes ha fracasado, ha defraudado y ha devastado lo poco que nos quedaba de orgullo e identidad. De lejos, pero de lejos, este Alcalde es el peor de nuestra historia. El peor.

1 comentario:

  1. Estimado Xavier, lo que tu escribes se replica en todas las alcaldías de Bolivia, vivo en santa Cruz hace cinco años, 42 años en sucre y es nomas como dices...lo comparto en todas mis cuenta, un saludo cordial y a seguir dandole duro a la pluma

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