25 de julio de 2018

EL EGO DEL EVO







En apariencia puede tratarse de una declaración desafortunada de esas a las que el Emperador nos tiene acostumbrados en 12 años de ejercer el poder, pero visto el asunto en el contexto mundial, el ego del Evo -como el de sus colegas famosos- es la señal de que estamos viviendo tiempos de desvarío y peligroso retorno a la megalomanía de los supervillanos de la historia. Un fantasma amenaza el mundo. El patético fantasma del líder anacoreta.

Como lo fueron en su momento perlas como Hitler o Stalin, hoy Maduro, Ortega, Putin, Trump, personalidades políticas con amplio respaldo como Le Pen en Francia o como Erdogan en Turquía o como Bolsonaro en el Brasil y, claro, nuestro Emperador, son la clara muestra del resurgimiento de los nuevos populares populistas, archiconservadores, archinacionalistas y archipeligrosos reyes chiquitos dispuestos a perpetuarse en el poder sobrepsando las normas constitucionales, politizando la justicia, anulando la oposición y sometiendo al Estado a sus decisiones y caprichos.

El culto a la personalidad y el empalagoso deseo de adulación, son señales inequívocas del desvarío psicópata de los dictadores. Bolivia no es una dictadura, aún, pero sí es un País amenazado por el autoritarismo, por la sombra de la censura, por la evidencia de la manipulación de la justicia y por el desplante ante la legislación del gobernante y sus afiliados. Pero además, el ego del Evo ya entró en una Irreversible pantomima y de acá en más, sólo amenaza con crecer, desbordarse y convertirse en el detonante de la enajenación propia de quienes se embriagan con el tufo rancio del poder absoluto.

El Emperador ha dicho en un acto público que mandó a declarar arresto a los miembros de una banda militar porque no le celebraron sus goles. Para él, esa medida es no sólo lícita sino además tiene fines disciplinarios. En su "sano juicio" el Emperador no sólo ha perdido la noción del bien y el mal sino que orgullosamente lo proclama en público. En su retorcida lógica, todos le deben a él no sólo respeto como autoridad sino ¡adulación!. No, queridos lectores, éste no es un simple y desafortunado chiste del Presi o dato irrelevante que sirva de pretexto para la cantaleta siempre vacua y elemental de la estúpida oposición que tenemos. Este es un síntoma. Un síntoma de que el exceso de poder ya afectó la chaveta de quien -pese a que el pueblo soberano votó en contra- se empeña en violar la constitución y volver a gobernarnos porque -evidentemente- el onanismo del poder lo tiene a él y su ego en estado de gloria. Pobre Presi. Pobres de nosotros.

6 comentarios:

  1. Hablar sólo de sus actos de una persona demuestra que su artículo no es completo e imparcial. Tendríamos que hablar de ego y autoritarismo militar,partidarios políticos, diferenciales, médicos, etc.
    Tendríamos que ser serios si queremos desarrollar un concepto,
    Término o lo que sea. Y no basarse sólo en una acción y un personaje más aún subjetivamente

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    1. Y esas personas que tienen que ver en ese asunto?...el rey chiquito se emborracho con el poder y sus partidarios solo saben echarles la culpa a otros o justificarse diciendo que los otros son iguales. Lógica de delincuentes.

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    2. Este articulo se refiere al egocentrismo de Evo Morales, punto. Nadie esta tratando de hacer un análisis ni comparaciones absurdas. Evo Morales es la verguenza nacional, y el que hubiesen otros tan o peores que el, no son excusas para justificar su pobreza mental.

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    4. Unknown buscacharla, busca quinta pata, busca pega, NEOwayronko.

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  2. Muy cierto, es alarmante la demencia que genera el emperador debido al exceso de poder.

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