9 de octubre de 2018

ULTRA DERECHA PARA PRINCIPIANTES... E IMBÉCILES




Voy a explicaros, con amor y paciencia, porqué es una reverenda mierda alinearse con líderes y partidos políticos que representan la ultra derecha. Hago esto en virtud de la victoria electoral de Bolsonaro en el Brasil que nos debiera tener preocupados, pero, contrariamente a la inteligencia y muy acorde con la estupidez reinante en nuestros tiempos, la candidez del ciudadano promedio boliviano está llevando a razonar de la siguiente manera: "Bolsonaro es enemigo de Lula, Lula es amigo de Evo, Evo es mi enemigo, ergo, Bolsonaro es mi amigo" Semejante deducción infatiloide, omite el verdadero problema, a saber:
En la actualidad, la ultra derecha en Occidente la encarnan líderes vedettes como Trump, Putin o Erdogan (Turquia, por si acaso) pero además partidos de ultra derecha tienen amplísima representación parlamentaria y figuras políticas rebosantes de vitalidad como Marie Le Penn en Francia, Nigel Farage en el Reino Unido o Matteo Salvini en Italia. Por si fuera poco, la ultra derecha crece exponencialmente en países de larga tradición progresista como Dinamarca, Suecia, Holanda, Bélgica, Finlandia y Austria y tiene poderosas figuras controlando y manejando gobiernos en Hungria, República Checa, Bulgaria o Polonia. Toda esta colección de cabrones, parte de una misma idea macabra: Nacionalismo, diciendo.
Primero, llevando los estandartes de la "seguridad" y el "trabajo", cada uno de estos movimientos hechan la culpa de los "males de la nación" a los negros, los migrantes, los extranjeros, los refugiados, los diferentes. Por definición, son movimientos racistas y xenofóbicos. Bolsonaro ofreció en su campaña "eliminar" a los "descendientes de esclavos", por ejemplo, así que en un País como el nuestro, que exporta seres humanos en cantidades industriales y donde tenemos una mayoría aplastante de población mestiza, que hayan cretinos de campeonato que aplaudan movimientos racistas o xenofóbicos es nomás una muestra clara de su atrofia mental.
Segundo, todos y cada uno de estos higos de fruta están no sólamente apoyados sino que aliados directamente con las iglesias de todo corte y gusto. Desde la Católica hasta los Pare de Sufrir. Eso significa que su odio se extiende a los homosexuales, a las feministas y a los libre pensadores. Convengamos, querido huevón, que ellos te pueden caer mal pero no puedes negarles sus derechos a expresarse y manifestarse porque resulta, estimadísimo pelotudo, que todos ellos tienen reivindicaciones en favor de los derechos humanos y esa es la única consigna universal que existe y que es buena de por sí. Pero lo más importante es que legitimar a la bastarda ultra derecha, es darles permiso para que Estado e Iglesias no se separen y gobiernen juntos y eso, imbécil mio de mis chinchulines, es la más puta aberración que existe.
Siendo un tierno lelo como eres, te preguntarás por qué es mala la alianza Estado-Iglesia. La respuesta es simple: Porque en esos casos, todo aquel que no siga las creencias y los valores de ese estado religioso, se vuelve un outsider perseguido, invisibilizado y eventualmente encarcelado o asesinado. Es decir que ese estado se vuelve absolutista y de corte fascistoide. Ejemplos hay miles en la historia. ¿Te suena el concepto de Edad Media? Pues bien,  sin temor a equivocarnos, podemos afirmar que la crecida de la ultra derecha en el mundo, nos amenaza a todos con volver al oscurantismo del medioevo sólo que con internet y celulares por lo tanto, a una velocidad de infarto, este mundo que conoces se puede ir a la concha de la lora en menos de lo que canta un Bolsonaro. ¿Cachas? Bueno, espero que recapacites y dejes de ser un tarado, mi muy querido amigo.

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